Descripción
La experiencia de reconocerse en un cuerpo no está garantizada. La voz de estos escritos está inmersa en ese proceso, observando con atención alteraciones y continuidades. A veces ocurren en lo profundo de un cuerpo que arde, que cambia, que provoca dolor o excitación. En otros momentos tiene lugar en la superficie de la piel: un cambio en la temperatura que produce sudor, un lunar que se registra como un punto cartográfico, un perfume que regresa, una fantasía que genera un temblor, un viento frío que seca y rompe. Sobre esa superficie, puede desplegarse una tela delicada y brillante que participa de un ritual de seducción, pero también un indicador preciso del paso del tiempo y la avanzada letal de la incertidumbre. En estos versos se registra lo que el cuerpo puede hacer con la curiosidad, con la intensidad del contacto con otros y con el recuerdo de los cuerpos que ya no están. Una barbaridad puede hablar de lo incivilizado (nada hay más incivilizado que el cuerpo) y, en su expresión local como en estos textos, celebrar los desbordes como destellos de lo verdadero.
Paz Azcárate
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