Una pregunta que con mayor o menor frecuencia me aborda —en encuentros de colegas, desde los lectores en ferias del libro, o incluso en reuniones con amigos— es esta engañosa inquietud. Y no lo digo como quien recibe en su plato una albóndiga envenenada; hablo de una inquietud engañosa porque la pregunta cala hondo y, tal vez, como decía el gran Gabo los escritores escribimos para respondernos preguntas que no podemos responder de otra manera. Me permito confesar: es una pregunta que no he sabido responder para mí mismo.
Va entonces mi desglose, para quien guste leer y no dar de bruces contra un porque sí. Como el propulsor de este proyecto literario llamado El canto de la hilandera he descubierto que su semilla—por así decirlo— fue un pequeño relato en el que volqué lágrimas guardadas, con la necesidad de teñirlas de esperanza. Allí hablaba de una reina secuestrada por una esfinge, del soldado que no pudo rescatarla, de una bandera escarlata como símbolo de la memoria de los pueblos. Así ocurrió que el cuento surtió su efecto. Este humilde escritor mostró su borrador a su gente allegada para luego guardarlo en el baúl de los recuerdos. Transité mi camino y la necesidad volvió a abordarme, volcar lágrimas, reabrir la herida para imaginar otras formas de sanarla. Por esos días también escribía, poesía a veces, notas de opinión —esporádicamente—, historias clínicas a diario. Para un médico, atravesar el 2020 no fue sencillo. Cuando la realidad abruma, el arte es refugio. En la oscura humedad del baúl de los recuerdos, la semilla había germinado. Una historia completa pugnaba por asomar a ver la luz. La trama del Telar llegó en el 2022 a abrirme paso hacia la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires; pero había quedado tanto por decir sobre ese mundo de tejedoras y guerreros, de esclavas abandonando el silencio en busca de la libertad.
Devenido en escritor novel, este amante de los libros miraba por primera vez la puerta de entrada a un oficio nuevo. ¿Existen reglas para ser un escritor de sagas? Sin dudas. ¿permitiría que se constituyeran en una limitante? Pues claro que no, se convertirían en peldaños. En proceso de crecimiento y en argot que aprendería a dominar. Reconocería a las sagas en su ecléctica naturaleza. Mejoré mis habilidades, leí tanto más; Tolkien, Martin, Bodoc, Gaiman, Sanderson, Atwood eran una buena base, sin dudas. Pero había tantas voces por incorporar—y debería nombrar a muchos más autores—, tanto por saber en términos de marco histórico. Tanto más por poner palabras. Y no digo aquí que la literatura halla perfilado a las sagas como su más excelsa gesta. No apunto a que los escritores deban encasillarse necesariamente en único género o formato a lo largo de sus carreras. Afirmo ante quienes preguntan “¿por qué una saga?” que un libro no basta. Enclaustrar a personajes entrañables en un único tomo sería una traición, por partida doble si en el claustro quedara confinado además el leal lector.
¿Cómo no acompañar la revancha de Lisbeth Salander? ¿Cómo no perderse en la Barcelona de Daniel Sempere? ¿Cómo no empoderarnos a lomos de un dragón con Daenerys Targarien? Cómo no volver cada año a Hogwarts…
Un libro no alcanza —claro que no— para encontrarnos y desencontrarnos con estos compañeros de viaje. Para crecer junto a ellos, o dejar de hacerlo. Diré en defensa de muchas historias desarrolladas en un solo tomo que el mismo efecto puede lograrse en una única entrega (en mayor o menor medida). Indudablemente el Ulises de James Joyce resuena en el lector; y allí no sólo hace eco lo vívido de la experiencia de Leopold Bloom en su Dublin convulsa, reverberan también las voces de La Ilíada y la Odisea. Ir y volver. Despedirnos sólo para volver a abrazarnos. Es tal vez burlar la lógica de los principios y finales. Así puedo responder que escribo mi saga—y lanzo mi flotilla de barcos de papel al lector— buscando perpetuar la misión de Homero: contar para vencer al olvido.
Pablo Serra (1987), santafesino radicado en Vicente López, autor emergente que se define como médico por vocación y escritor por pasión. Participó en las Jornadas Iberoamericanas de Poesía de Asorbaex (2020) y en Puente de Palabras del Mercosur XVIII (2021). Publicó en la revista Otro Mundo es Posible (2021) de la ONG española homónima. Autor de la saga El canto de la hilandera.




